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La desigualdad de género en el ámbito laboral

Queramos o no, se favorece la contratación laboral masculina antes que la femenina. El porqué de esta situación real y práctica tiene varios argumentos, pero ninguno de ellos convence para desequilibrar la balanza hacia un lado u otro.

Al hombre se le ha considerado, desde tiempo atrás, como la persona ideal para cargos superiores, de fortaleza, liderazgo... a día de hoy las mujeres pisan con fuerza y lo que ofrecen equiparan resultados e incluso se dan casos en que superan a los hombres.

Si a todo eso tenemos que añadir una discapacidad sensorial, física o mental, aumenta, y mucho, el porcentaje de la desigualdad. Mucho trabajo hay que recorrer para bajar dicho porcentaje. Y hay que recorrerlo de forma eficaz, si no sería un trabajo dificultoso en vano.

¿Por qué continúa esa desigualdad? Por mucha ley que haya, mientras no nos eduquemos desde pequeños sin tratos discriminatorios y los adultos nos concienciemos en que hay que erradicar de una vez por todas los tópicos típicos, todo seguirá igual.

Véase un reciente ejemplo:

Desigualdad salarial


La única situación laboral donde no existen desigualdades de género: el enchufismo.